Por qué este archivo se sostiene sobre fuentes, no sobre afirmaciones
Cada biografía que publicamos parte de un documento concreto: una tesis, una carta, un registro institucional o una publicación académica. Cuando algo no tiene respaldo, lo decimos. Y cuando una trayectoria queda incompleta, la dejamos incompleta en lugar de rellenarla con suposiciones.
Hecho documentado, no relato
Antes de escribir una ficha, ubicamos el soporte: dónde está el documento, quién lo firmó, en qué archivo se conserva. Si la fuente es una transcripción sin original localizable, lo indicamos. La distinción entre lo que dice el papel y lo que interpretamos después aparece marcada en el texto.
El vacío también se declara
Hay períodos de muchas trayectorias que no tienen respaldo: años sin correspondencia, tesis sin ejemplar conservado, cargos mencionados solo de oídas. En esos tramos escribimos "vacío documental" y explicamos qué falta. No completamos con fechas probables ni con atribuciones heredadas de relatos generales.
Interpretación señalada como tal
Cuando proponemos una lectura historiográfica, la separamos del dato. Un caso claro son los cuadernos de observación que circularon fuera de repositorios oficiales: permiten leer de otro modo la astronomía argentina de mediados del siglo XX, pero no prueban por sí solos cada atribución. Eso lo aclaramos en el propio artículo.